miércoles, 10 de agosto de 2016
Un Perro Andaluz de Luis Buñuel
En una noche clara, un hombre corta el ojo de una joven mientras una nube pasa delante de la luna. Ocho años después, un ciclista se accidenta en la calle. La misma joven lo socorre y lo besa. En una habitación, el ciclista acosa a la joven. Un incidente callejero los distrae. Un personaje andrógino juega con una mano cortada y es atropellado. El ciclista sigue acosando a la joven. Un "doble" aparece y castiga al ciclista hasta que éste le dispara. Finalmente, la joven sale al mar y se encuentra con otro hombre. En la primavera, los torsos de la joven y de su nuevo acompañante aparecen enterrados en la arena, devorados por los insectos. Según declaraciones del propio Luis Buñuel, "Un Perro Andaluz fue un film antivanguardista, nada tenía que ver con la vanguardia cinematográfica de entonces. Ni en el fondo ni en la forma. Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. Hubo 40 ó 50 denuncias en la comisaría de policía de personas que afirmaban que había que prohibir la película por obscena y cruel. Entonces comenzó una larga serie de insultos y amenazas que me ha perseguido hasta la vejez. Adoro los sueños, aunque mis sueños sean pesadillas y eso son las más de las veces. Están sembrados de obstáculos que conozco y reconozco. Esta locura por los sueños, que nunca he tratado de explicar, es una de las inclinaciones profundas que me han acercado al surrealismo. Un Perro Andaluz nació de la convergencia de uno de mis sueños con un sueño de Dalí”.
Trópico of Cáncer de Henry Miller por Joseph Strick (1970)
Trópico de Cáncer, publicado por primera vez en París en 1934, debido a la censura no vio la luz en Estados Unidos hasta 1961, después de más de sesenta juicios. Considerada por buena parte de la crítica como la mejor de sus obras, en su primera novela se sitúa Miller en la estela de Walt Whitman y Thoreau para crear un monólogo en el que el autor hace un inolvidable repaso de su estancia en París en los primeros años de la década de 1930, centrada tanto en sus experiencias sexuales como en sus juicios sobre el comportamiento humano. Para encontrarse con su destino Miller abandonó su patria y dejó atrás una larga lista de empleos que nunca le satisficieron, una hija y una familia de la que ponía distancia. Pero en su maleta empacó para llevar consigo sus recuerdos, la nitidez de las sensaciones y la brillantez de los argumentos que le hicieron rechazar ese modo de vida, que le hicieron comprender que debía preocuparse por la comida justo en el momento de experimentar hambre y no antes. Dejó de preocuparse por el mañana con tal de tener un techo y una máquina de escribir para ejercer hoy su oficio de escritor, naturaleza que no apareció en él, como sucede a menudo, cuando se publica, cuando la crítica admite la obra del escritor. No, la condición de escritor de Henry Miller se manifestó cuando comenzó a escribir y tuvo la certeza de que ése, y no otro, era su oficio y destino. Miller llegó a París en 1930, a los 40 años, sin dinero, sin trabajo, ansiando ser el escritor de un solo libro —del último libro—, el que enterraría a todos los demás porque después de su testimonio sangrante ya no habría nada que decir. De hecho, Trópico de Cáncer es un libro que se narra a sí mismo porque es el estrepitoso relato de su propia creación. Es una cínica autobiografía de la realidad. En París, Miller se añade a una pandilla de escritores holgazanes, artistas chiflados, chulos urgentes y mujeres fatales que se engañan y se necesitan entre sí. Forman un peligrosísimo tropel donde es imposible distinguir porque todos son pícaros y flagelantes. El libro cuenta, entonces, las correrías y aventuras de un bohemio norteamericano en el París de los años 30 del pasado siglo. Aventuras sexuales (sin escatimar sustantivos y adjetivos), andanzas literarias, tropezones alcohólicos, supervivencias vitales, pobreza, tristeza, gorronería, nostalgia, desamor, personajes inefables, personajes previsibles, amor y vino. Todo bajo la capa de una prosa fácil, limpia (aunque parezca lo contrario por sus sustantivos), y una carga profunda de sentimiento de libertad y de crítica a un país -el suyo, EE.UU.- que aunque le proponga la vida tranquila, el amor dejado, la seguridad monetaria, lo cambia todo eso, por un simple beso de una prostituta de París. Por hoteles de mugre y tisis, por parques donde duerme como un perro, Miller lleva los originales de su libro. No hay aquí modo de separar la vida de la obra, y este es el asalto que el neoyorquino vagabundo gana por knock out a los naturalistas del siglo XIX, tan complacidos en su retratismo de los bajos fondos. Aquellos escribían con guantes de goma para no tocar la pobredumbre, y sus libros huelen al formol puritano del patólogo. (Como a los falsos amores, a los naturalistas los mata la distancia.) En cambio, en Trópico de Cáncer, autor y libro son una moneda de una sola cara. Escrito con pasión y rabia desmedidas, Trópico de Cáncer, es la descripción de esta estancia en Paris donde, viviendo como vagabundo, descubrió por qué la ciudad del Sena atrae a los torturados, a los alucinados, a los grandes maniacos del amor. Y nos lo describe con una elocuencia que muy pocas plumas poseen. Nos relata por qué en París se pueden abrazar las teorías más fantásticas sin que parezcan extrañas. Una ciudad donde todo adquiere un nuevo significado y los límites se desvanecen. Una majestuosa obra contada por una persona que llegó a dormir junto a los perros hambrientos debajo de algún bello puente a las verdes orillas del río Sena. Trópico de Cáncer descubre ante el lector por que Henry Miller es considerado uno de los mas grandes de la literatura contemporánea. Esta obra, construida a través de las vivencias del autor, nos va llevando a los recodos íntimos de su estancia parisina, sus fantasmas, sus creencias, sus deseos mas abyectos y también a toda una filosofía o mas bien una radiografía de la sociedad decadente de las primeras décadas del siglo XX. Todo con una gran veta de humor negro, idealismo rebelde, caos vivencial y bohemia. La historia vibra con una larga lista de ejemplos de cómo desde la locura, los excesos, las renuncias, el placer o el sufrimiento, se han gestado las mejores obras de arte de la humanidad. Pero, además, la misma historia nos enseña que tales obras se han concebido en primer término para y por el placer de quienes las escriben, aquellos espíritus que se han permitido el gozo personal de crearlas sin que les haya importado el compartirlas o no. Debemos considerar que, como sucede a menudo con nuestra propia vida, para lograr capturar con nitidez los recuerdos, el mejor camino es poner distancia de ellos. Ese despiadado retrato que Miller ofrece de la familia, del amor, del éxito, de la prosperidad, de la competencia y de todos aquellos valores tan preciados para los estadounidenses, no accidentalmente fue concebido fuera de su país. Se lamenta, sí, su indiferencia casi animal por el sufrimiento de la gente, por la injusticia, ya que el libro está roído por un nihilismo ácido. Además, cansan sus divagaciones «metafísicas», que nos dan páginas redondas —o sea, sin pies ni cabeza—. Aun así, el libro mantiene la energía y el humor de sal gruesa que hacen de Henry Miller un nieto marrullero del Arcipreste de Hita, admirable, tonsurado y gozador.
El Ciudadano Kane de Orson Welles
"Citizen Kane" es una una película magistral realizada por un joven prodigio de sólo 26 años de edad, que inventa con insólita personalidad -y de golpe- varios conceptos cinematográficos de primer orden. “Citizen Kane”, que hoy está indiscutiblemente considerada como la mejor película de todos los tiempos, ni obtuvo un gran éxito de público en su estreno, ni se llevó los premios que, quizá, la juventud y poca modestia de su director le privaron de conseguir. Narra las aventuras y desventuras en la ajetreada vida de un magnate de la prensa llamado Charles Foster Kane (Orson Welles) que fallece solo en su gran mansión pronunciando una única palabra: "Rosebud". Con la intención de averiguar su significado un periodista llamado Jerry Thompson (William Alland) comienza a investigar la vida del fallecido para intentar averiguar el significado de su última y misteriosa palabra entrevistando a las personas que vivieron y trabajaron con Kane. Las entrevistas se suceden y con cada persona afloran vivencias y recuerdos que ayudan a modelar la compleja imagen del fallecido millonario, pero, que no aportan datos sobre la misteriosa palabra. En diferentes momentos, los personajes especulan que “Rosebud” era algo que Kane perdió o que nunca pudo conseguir. Pero Rosebud era simplemente un trineo de la infancia de Kane. La historia está basada en la vida de William Randolph Hearst, magnate de prensa sensacionalista en esa época quien, indignado, usó, para vengarse, todos los resortes a su alcance para garantizar la marginación de Welles en el mundo del cine y obligarle a participar en películas menores, alejado de los grandes estudios. Particularmente doloroso le resultó a Hearst que el principal misterio de la película, la última palabra proferida por Kane antes de morir, “Rosebud” (“capullito de rosa”), que en la película es un trineo de juventud de Kane, correspondiera al apelativo familiar con que Hearst llamaba al clítoris de su amante, Marion Davis. El filme sin duda marca un antes y un después en la historia del cine. Técnicamente no inventó nada, pero sí usó todos los recursos existentes hasta ese entonces de manera magistral. Pero también añadió algo absolutamente nuevo: la mirada personal del autor: el director como un narrador omnisciente que quiere contar la historia a su manera. El niño prodigio de la radio y de la escena, Orson Welles, todavía era un novato del cine cuando la RKO lo introdujo en Hollywood con un contrato que le garantizaba plena libertad artística. Habia llamado la atención de Hollywood gracias a su singular narración radiofónica de “La Guerra de los Mundos”, que consiguió hacer creer al cultivado y escéptico público americano en una invasión extraterrestre. Encantado con los recursos de un gran estudio el jovencísimo director pronto rompió las reglas no escritas del cine comercial. Orson Welles, creador total, se encarga de la dirección, actuación y escritura del guión de esta película. Pero su película es un fracaso de taquilla, es un fracaso relativo en los Oscar y supone, en suma, la caída de un Welles recién entronizado. Caída que durará, con altibajos, el resto de su vida.
Easy Rider de Dennis Hopper
Con el dinero conseguido por la venta de cocaína, Wyatt y Billy (interpretados por Peter Fonda y Dennis Hopper) deciden comprarse dos potentes motos y abandonar Los Angeles. Los dos jóvenes, a bordo de sendas motocicletas, quieren llegar hasta Nueva Orleáns en donde se esta a punto de celebrar el Carnaval del Mardi Grass. Los dos motociclistas se lanzan a la odisea de recorrer el país de costa a costa. Durante el camino se encontrarán con las distintas caras de ciudades grandes y pequeñas, y con un montón de personajes inusuales. En medio de su viaje recogen a un extraño con quien pasan una noche en una cueva y al dia siguiente este ultimo los invita a su comunidad hippie donde el es el líder; los tres pasan una tarde llena de actuaciones teatrales improvisadas y juegos en un manantial junto a las mujeres de ese campamento. Mas tarde antes de retirarse, el extraño le da un poco de LSD a Wyatt y le dice que lo use con la compañía adecuada. Habiendo llegado a Louisiana son arrestados por participar en un desfile sin permiso, pasan una noche en la prisión. Su compañero de celda, un abogado alcohólico, George Hanson (interpretado por Jack Nicholson) les hace un gran favor sacándoles de la cárcel y luego se les une en el viaje y con ellos descubre el placer de fumar hierba por primera vez. Como muestra de agradecimiento les da la dirección del mejor burdel de New Orleans. Al día siguiente deciden ir a almorzar a un restaurante en donde las jovencitas los miran con admiración, por fin ven a unos verdaderos hippies en su ciudad, mientras que los hombres conservadores del pueblo los miran con recelo al mismo tiempo que los insultan. Al ver la actitud de la gente de ese pueblo deciden marcharse sin comer y acampan a las afueras de la ciudad. Los tres se van a dormir y en la madrugada los hombres del pueblo los encuentran y empiezan a golpearlos mientras ellos estaban indefensos, George muere, mientras que sus compañeros solo están heridos y lamentan su muerte. Tras entregar los restos y pertenencias de su amigo a su padre siguen su camino hasta llegar a New Orleans, y deciden ir al burdel del que hablo George ya que a el le hubiera gustado que hagan eso. Una ves ahí piden a 2 mujeres: Karen y Mary. Luego de pasear por las calles terminan en el cementerio de la ciudad donde los 4 usan el LSD, que el líder de comunidad hippie le regalo a Wyatt, y tienen una experiencia psicodélica, un viaje ácido que los motivo a tener sexo al lado de las tumbas. Al final se ve a Billy y Wyatt nuevamente en sus motos conversando acerca de su futuro mientras van camino a Florida. Lamentablemente sus sueños se truncan con la aparición de una camioneta conducida por granjeros, uno de ellos le dispara a Billy tumbándolo de su moto, Wyatt al ver esto regresa para ver a su amigo agonizando y le promete atrapar a los que le dispararon y va tras la camioneta de los granjeros pero al estar frente a ellos, le disparan al tanque de gasolina y su moto explota, matándolo instantáneamente. En todo su trayecto encuentran las dos reacciones de la sociedad ante su estilo de vida: la fascinación hacia su existencia libre (encarnada en el personaje de Jack Nicholson), y la violencia de la cultura tradicional y la ética del trabajo que ve en ellos una amenaza a sus certidumbres. Esta película, que surge como reacción a la sociedad conservadora, muestra un modo de vida "alternativo". Con "Easy Rider" la pareja formada por Peter Fonda y Dennis Hopper construye un verdadero icono de la rebeldía juvenil y de la insatisfacción, razones, en fin, para seguir viviendo en un país que desde su nacimiento hizo del contraste y las profundas diferencias el rasgo quizá más definitorio de su casi siempre inescrutable e indefinible identidad. Dirigida por Denis Hopper, su inesperado éxito llevó a su director a un estrellato que nunca supo administrar. Nacido en Dodge City, Kansas, en 1936, Hopper completó su educación secundaria en California, adonde su familia se trasladó después de la II Guerra Mundial. Como actor, pronto se especializó en adolescentes revoltosos y violentos a raíz de su primera aparición en Rebelde sin causa. También se ganó enseguida la fama de problemático. Pero a los 32 años consiguió que la Columbia le permitiese dirigir Easy Rider, sobre el papel una modesta road movie articulada alrededor de uno de los temas clásicos de la cultura americana, el viaje. En ella, su director mostró por primera vez las grandes líneas de la contracultura de los sesenta: la marihuana, el LSD, la música pop, el pacifismo, la protesta hippy y la crisis del sueño americano. Dennis Hopper, el hombre que abrió la puerta de la industria a directores como De Palma, Scorsese o Coppola, con su retrato cínico y autocrítico de la sociedad estadounidense, fue víctima de un ostracismo que le condujo por una pendiente hasta perder la cabeza. Aun asi, Hopper –quién lo diría– es el único superviviente de Rebelde sin causa. Y, tal como profetizó en Easy Rider alrededor de una hoguera, preñado de alcohol y marihuana, el tiempo ha acabado dándole la razón: son las personas vitales, sin objetivos a medio o largo plazo, quienes permanecen. Aquellos que buscaron el placer inmediato antes que la redención de la humanidad.
Rebelde sin causa de Nicholas Ray
Jimmy Stark (James Dean), estudiante de instituto, es un chico particularmente difícil: confuso y desorientado, un joven muy problemático que siempre se mete en líos y se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos, a consecuencia de los cuales su familia, en la cual es el hijo único, se ve obligada a un permanente peregrinaje de una ciudad a otra para que cambie de ambiente pero esto no servirá de nada. Jim es un tipo duro, enloquecido por un mundo que no comprende, aunque tenga muy cerca a sus padres que están dispuestos a hacer lo que sea por él. Ellos intentan ser comprensivos, sin embargo cuanto más proteccionistas son peor saldrán las cosas. Llegado a una nueva localidad, en la que también encontrará nuevos sentimientos hasta entonces desconocidos: el amor, de Judy (Natalie Wood); y la amistad admirativa de “Platón” Crawford (Sal Mineo), un muchacho, aún más joven que él, no tarda en sostener su enésimo enfrentamiento, aunque, en esta ocasión, las consecuencias serán mucho más terribles. Una noche sus padres tienen que ir a recogerle a la comisaría. La pelicula comienza con el ebrio sobre la acera y es llevado a la comisaria porque se ha entretenido destrozando parquímetros, totalmente borracho. En la comisaria conoce a Judy y a Platon. Cada uno está allí por un motivo distinto: Jim por estar borracho, Judy se ha escapado de su casa y Platón acababa de matar a tiros a unos cachorros. Mientras espera que sus padres lo busquen conversa con un policia, el inspector Ray, que se da cuenta que Jim esta atormentado por la debilidad de su padre al dejarse manejar por su madre. El inspector Ray descubre que los tres mantienen una relación conflictiva con sus familias. Jim y Judy son recogidos por sus padres, pero Platón, hijo de una pareja divorciada, tiene que conformarse con la visita de la criada negra que vive con él. En su primer dia de clase Jim descubre que Judy y Platon van a la misma escuela que el. Judy pertenece a una banda de "chicos malos" que enseguida comenzaron a molestarlo. Su comportamiento no es óbice para que Judy (Natalie Wood), la novia del "jefecillo" de la pandilla del nuevo colegio, se sienta atraído por él. No parece muy a gusto con su novio Buzz porque en cuanto aparece Jim se va con él y no le deja en ningún momento. Platon, otro compañero de la escuela, se hace amigo suyo. Platon se acerca a Jim admirandolo para ofrecerle su amistad. Por lo que se puede intuir es un homosexual que por supuesto en esa época ni se plantearía reconocerlo. Lógicamente la rivalidad entre Jim y el gallito Buzz (Corey Allen), no se hace esperar. Se enfrentan a una pelea de navajas que Jim afronta desarmado pero como la contienda es interrumpida por la aparición de un guarda se desafían para un reto mayor: conducir con sus coches a toda velocidad hasta el precipicio y el primero que se asuste y salte del coche pierde la apuesta. Ambos aguantan hasta casi el final, Jim salta pero Buzz al querer saltar se engancha, cae con su auto y muere precipitandose al vacío. Todos los allí presentes huyen aterrados. Jim le explica al padre lo sucedido esperando una respuesta que el padre no sabe darle, discuten y se va de su hogar. Luego, estará acompañado toda la noche por Judy y Platon. Los tres amigos se encuentran en una casa abandonada. Durante toda esa noche hay tiempo para todo, para disfrutar del amor, de la libertad, de la aventura y del pánico, porque en cualquier momento pueden ser detenidos por la policía. Los amigos de Buzz los buscan y al entrar a la casa se enfrentan con Platon, este asustado dispara. La policia que entra tambien se enfrenta con Platon. Jim y Judy tratan de calmarlo, la policia pide que salga con las manos en alto, Jim le saca las balas al rebolver de Platon. Al salir la policia le dispara y lo mata. "Rebelde sin causa”, dirigida en 1955 por Nicholas Ray, es una magnífica película centrada en la soledad del adolescente incomprendido y aislado de la sociedad debido a su desarrollo en un ambiente propicio al trauma emocional, por la absorción de complejos y miedos ajenos, los cuales se intentan expulsar mediante el empleo de la violencia y el abandono. Estados Unidos, a mediados de los 50, es un país que empieza a recuperar el aliento, tras el esfuerzo de la Gran Guerra, y está erigiéndose en potencia hegemónica. El "american way of life” es exportado junto a las generosas remesas económicas del plan Marshall, con todas sus notas características de modelo de orden, aseado y confortable, al menos en su superficie. Porque al fondo, muy al fondo (los convulsos 60 aún están por llegar), algo se mueve. Con este telón de fondo, la sociedad adulta americana no podía entender como los jóvenes de su país podían abandonarse a la delincuencia, más aún cuando estos pertenecían a clases burguesas acomodadas que, en principio, no deberían tener ningún gran problema, una causa que justificara su rebeldía. Nicholas Ray –un hombre al que Hollywood terminó negando el pan y la sal, confinándolo en producciones marginales y abocándolo a un final tan trágico como patético– urde la historia con solvencia y seguridad. Aunque es una buena historia y en su día tuvo una repercusión social importante, no sería lo mismo sin la presencia de James Dean, que en ese instante era un actor más, joven, que acababa de empezar su carrera, pero que su temprana muerte le ha convertido en un mito viviente ya no sólo del cine, sino también de una forma de entender la vida, siempre rebelde. James Dean sólo pudo hacer tres películas: "Corey Allen" de Elia Kazan, "Rebelde sin causa" y "Gigante" de George Stevens que no pudo ni terminar. El 30 de septiembre de 1955 se mataría con su Porsche bautizado como el "pequeño bastardo" en un accidente. Era muy aficionado a las carreras y a las grandes velocidades así que la mala suerte se cebó con él. Curiosamente el diario "New York Times" sólo dedicó cuatro líneas a esta noticia.
Taxi Driver de Martin Scorsese (1976)
Un ex marine insomne que ha retornado de la Guerra de Vietnam llamado Travis Brickle (Robert de Niro) trabaja como taxista nocturno en la ciudad de Nueva York. Sólo, triste, rechazado, Travis pasa el tiempo libre que no está en el taxi bebiendo, yendo a Salas X y alimentándose con dietas desastrosas, que no hacen más que aislarle más de la sociedad en la que se halla. La fauna humana que encuentra a partir de entonces le irá convenciendo en la idea de que debe actuar para acabar con la podredumbre que habita las calles de Nueva York. Entre toda esta desesperación vivamente retratada por Scorsese, de calles llenas de camellos, chulos, putas y luces de neón, ese hombre sólo, incapaz de funcionar en un mundo aparentemente normal, va circulando por las calles llevando a cualquier tipo de pasajero, o bien va escribiendo un diario siempre narrado en off, en el que escribe una y otra vez cómo "Llegará una lluvia que se llevará toda esta mierda". Travis Bickle sufre de depresión y ansiedad al sentirse progresivamente rechazado por la sociedad. Mientras conduce su taxi, es testigo silencioso de todas las maldades existentes en la gran ciudad: la violencia, los prejuicios, las locuras, los barrios bajos. A medida que pasan los días Travis va enfureciendo y llega a la paranoia. Anota todo en su diario, decidido a pasar un día a la acción, respondiendo a la violencia con violencia. Desde la perspectiva vaporosa de su taxi, vemos como sus múltiples prejuicios van conformando una personalidad cada vez más tendente hacia el comportamiento violento. El desencadenate de la locura de Travis finalmente será la relación que tiene con dos mujeres. La primera, Betsy (Cybill Sheperd) es una guapa mujer que trabaja apoyando la candidatura de Charles Palantine como presidente y con la que romperá la relación pocos días después de empezar, debido a la gran diferencia entre ambos. Betsy es la persona que él elige para acercarse a un mundo que no le pertenece, sin embargo, preso de la ignorancia, por un lado, y por otro, con ciertas ganas de arrastrarla hacia su particular submundo, la lleva a una Sala X, donde ella primero, lo encuentra divertido por lo atípico de la situación, y luego lo rechaza, sintiéndose insultada, y saliendo del cine escapándose, literalmente de Travis, que la sujeta por el brazo varias veces, sin lograr entender que es lo que había pasado. Luego Scorsese dibuja perfectamente lo que es y siente Travis, cuando en un plano en el que él esta llamando a Betsy para excusarse, Scorsese desvía el plano hacia un pasillo vacío. Eso es Travis: un gran vacío. La segunda mujer que se cruza en el camino de Travis es la joven prostituta de doce años Iris (Jodie Foster), que una noche se introduce en su taxi llorando pidiendo que la saque de allí, cuando irrumpe su chulo Sport (Harvey Keitel), y por la fuerza la saca del taxi y se la lleva. Esa situación y su posterior encuentro con ella en una habitación, donde Travis es incapaz de tocar a la chica, tras haber negociado con Sport en una escena divertida y tensa a la vez, fruto de la improvisación entre estos dos monstruos de la interpretación, le lleva a entender su función en la vida: Eliminar a la escoria como Sport. A partir de ahí Taxi Driver se dispara, primero Travis compra un montón de armamento en otra inolvidable escena en la que un pasante ilegal le explica que es lo que hace cada tipo de arma, posteriormente mata a un negro que estaba atracando una tienda y empieza a acosar al candidato a presidente, el senador Pallantine (Leonard Harris). Travis está preparado. Ha hecho flexiones, se ha fabricado una prótesis para sacar una pistola por la manga, ha escrito a sus padres, se ha afeitado la cabeza a lo mohicano. Tras su fallido intento de matar a Pallantine, en una secuencia claustrofóbica, y sí, violenta, Travis libera a Iris provocando una matanza, pero cuando quiere suicidarse al final de la misma, no encuentra con que hacerlo. Sutil ironía para este sociópata que acabará encumbrado por los periódicos como nuevo héroe tras salvar la vida de Iris, la brutal escena acaba con un escalofriante travelling en picado que desciende lentamente desde la habitación de la matanza a la calle donde ya se aglomera la gente interesada por lo ocurrido.
La casa de Bernarda Alba de García Lorca por Mario Camus (1986)
Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que salgan a la calle frustrando así las necesidades de sus cuatro hijas "en edad de merecer". Cuando Angustias, la primogénita y la única hija del primer marido, hereda una fortuna, atrae a un pretendiente, Pepe el Romano. Bernarda después de haber negado a Martirio como prometida a un Humanes "por ser gañán", compromete a Angustias con Pepe "El Romano". Pero Pepe "El Romano" simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Asi, la aparición de este personaje desencadena una serie de acontecimientos que degenera en una confrontación entre la madre y las hijas y sobre todo entre éstas últimas. Poncia, una de las criadas de confianza de la casa, trata de advertir a la señora sobre las consecuencias de una disciplina tan rígida. Pero Bernarda rechaza todas las críticas; primero para no perder su aparente seguridad y, segundo, porque no puede aceptar consejos de una persona que está a su servicio. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante ha muerto y se ahorca. Al final de la obra, Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio.
Nosferatu (1922) de F.W. Murnau
Friedrich Wilhem Murnau nació en Bielefeld. Aficionado desde muy pequeño al teatro por su padre, estudió Filología en Berlín e Historia del Arte y Literatura en Heidelberg. En 1908 se unió a la compañía teatral de Max Reinhardt. Su servicio militar durante la I Guerra Mundial termina en 1917 con su internamiento en Suiza. De regreso a Alemania, su carrera como director de cine comienza en 1919 con Der Knabe in Blau (El muchacho en azul). De su periodo mudo en aquel país se ha perdido prácticamente todo, aunque entre las que se han salvado están Nosferatu, el vampiro (1922), basada en la novela Drácula de Bram Stoker, y tres protagonizadas por el gran actor austriaco Emil Jannings: El último (1924), Tartufo (1926) y Fausto (1926). De 1926 en adelante, Murnau trabajó en Estados Unidos. Allí dirigió Amanecer (1927), por la que recibió un Oscar a la calidad artística de la producción, antes de viajar a Tahití, en 1929, con el documentalista Robert Flaherty con el que hizo su última película, Tabú, estrenada tras su muerte en accidente automovilístico en California.
Fuenteovejuna de Lope de Vega por Juan Guerrero Zamora (1972)
La obra se basa en un episodio histórico que ocurrió en Fuente Ovejuna, un pueblo cordobés en 1476. Es la época de la reconquista y de la sociedad feudal tardía. Este pueblo es sometido no a la monarquía sino a la Orden de Calatrava. El Comendador del pueblo, Fernán Gómez de Gúzman, no respeta las leyes y abusa de su poder, traicionando los principios feudales y comportándose como un tirano. No sólo traiciona al pueblo, sino también a los Reyes Católicos, cuando decide atacar Ciudad Real. Tras una dura batalla, conquista dicho pueblo para el bando de Juana la Beltraneja. Mientras tanto, Laurencia, la hija del alcalde, le dice a una amiga que el Comendador, que ya tenía fama de aprovecharse de las mujeres del pueblo, le había propuesto a Laurencia ser amantes, pero ella lo rechazó. Los Reyes Católicos se enteran de que la Ciudad Real ha sido conquistada por las tropas del Maestre de Calatrava y de Fernán Gómez y deciden enviar sus tropas a Ciudad Real para derrotar a los de Calatrava y retomar la ciudad. El Comendador se encuentra por casualidad con Laurencia y trata de llevarla a su palacio a la fuerza. En ese momento llega Frondoso, que está enamorado de Laurencia, y la rescata, apuntándole su ballesta al Comendador. Tras este suceso, el Comendador está furioso por el rechazo de Laurencia y quiere detener a Frondoso por haberlo amenazado con la ballesta. Además, recibe la noticia de que los Reyes Católicos han retomado Ciudad Real. Frondoso le pide la mano a Laurencia y ella lo acepta, pero en medio de la celebración de la boda, llega el Comendador y detiene a los novios. El pueblo, ya harto de los robos, atropellos y crueldades del Comendador, decide unirse y tomar la justicia por su mano. Una noche llegan al palacio, invaden su casa y lo matan en nombre de Fuente Ovejuna y de los Reyes Católicos. En el juicio, cuando el juez les pregunta quién mató al Comendador, todo el pueblo responde: “Fuente Ovejuna, señor”. El puebo pide el perdón real y los Reyes Católicos absuelven el pueblo, porque es imposible determinar la identidad de los culpables concretos, e incorporan la villa a la corona.
Cowboy de Medianoche de John Schlesinger
Un joven texano viaja a Nueva York para hacer fortuna como gigoló. Vestido de cowboy, intentará vivir de sus artes amatorias con mujeres adineradas de la ciudad. Sin embargo, los sueños del autoproclamado “vividor” se toparán con una cruda realidad que terminará compartiendo con un ladronzuelo de poca monta, al parecer enfermo de tuberculosis. La descripción de los ambientes más lóbregos y circunstancias marginales logran estremecer al espectador gracias a la excelente dirección de John Schlesinger, quien logra conmovedoras actuaciones de Jon Voight y Dustin Hoffman en las que sus personajes comparten una instintiva amistad de resistencia y un recorrido emocional hasta el final de la cinta. Cowboy de Medianoche es una película basada en la novela del mismo nombre de James Leo Herlihy. Un relato ácido y desesperado de dos jóvenes que intentan salir de su condición de marginados. La banda sonora incluye la canción "Everybody's Talking" de Harry Nilsson.
Vida de San Juan de Dios (El hombre que supo amar)
Juan Ciudad nació el 8 de marzo de 1495 en la portuguesa localidad de Montemor o Novo (Évora). Aunque no están claros muchos de sus datos biográficos, se sabe que era hijo de una familia muy piadosa. Huérfano de madre siendo todavía un niño, su padre acabó ingresando en un monasterio. A los ocho años de edad, un clérigo lo lleva a España, concretamente al pueblo toledano de Oropesa, donde fue acogido por la familia de Francisco Mayoral, a la cual sirvió como pastor de su ganado durante casi veinte años. Siendo un joven mozo decidió alistarse en el ejército, sirviendo en la Compañía del Conde de Oropesa, al servicio del Emperador Carlos V. Intervino en la batalla de Fuenterrabía, localidad fronteriza que había sido atacada por Francisco I, rey de Francia. Algo no debió salir bien porque Juan estuvo a punto de morir ahorcado. Tras volver a Oropesa, es llamado de nuevo para servir al Emperador en la batalla contra los turcos en Viena (Austria). Regresó a la península por mar, entrando por Galicia, de donde fue a su pueblo natal sin encontrar a nadie conocido allá. Otra vez en España, llevó una vida errante por Sevilla, Ceuta, Gibraltar y finalmente Granada, donde se dedicó a vender libros de caballería y religiosos. En Granada fue donde el 20 de enero de 1539 Juan Ciudad se convirtió en San Juan de Dios. San Juan de Ávila predicó aquel día en el emeritorio del Campo de los Mártires, a la vera de la Alhambra. De la predicación de Juan de Ávila, vendría la conversión de Juan de Dios. Al principio le tomaron por loco, incluso hubo gente que le tiró piedras. El vendedor de libros salió del eremitorio y revolcándose por el suelo se puso a gritar “Misericordia, Señor, que soy un pecador”. Al continuar comportándose de forma poco comedida provocó que le encerraran en el Hospital Real de Granada. Precisamente fue en este hospital donde San Juan de Dios tuvo oportunidad de ver el mal trato que se dispensaba a los enfermos, especialmente los que sufrían trastornos psiquiátricos. Cuando el propio San Juan de Ávila se enteró de que estaba recluido allá, fue a verle y logró sacarle. San Juan pasó a ser entonces discípulo de San Juan de Ávila, quien supo orientar todas las energías del converso hacia la buena obra que habría de emprender. Bajo el consejo de dicho mentor, peregrinó al Santuario de la Virgen de Guadalupe. A su vuelta permaneció con su maestro durante un tiempo en Baeza, antes de regresar a Granada, donde comenzó su obra de atención a pobres, enfermos y necesitados. Empezó como quien dice de la nada. Trabajaba, pedía, recogía a los pobres, se entregaba a ellos. Al principio de forma solitaria, mas poco a poco se le fueron uniendo otras personas, voluntarios y bienhechores. San Juan supo ver que la mejor medicina para los enfermos a los que recogía era el amor. El buen trato llegaba a donde no podían llegar los conocimientos médicos de la época. Enseñó con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles el alma con amor, si se quiere obtener la curación de su cuerpo. El 3 de julio de 1549 su hospital se prendió fuego. San Juan fue el primero en jugarse la vida para salvar a los enfermos que estaban dentro. Desde entonces adquirió fama de santidad. En enero del año siguiente, tras salvar a un joven que se estaba ahogando en el río Genil, enfermó gravemente. El 8 de marzo de 1550, falleció. Había trabajado durante diez años hasta la extenuación, dirigiendo su hospital de pobres. Y aquel que había sido apedreado como un loco, fue acompañado al cementerio por todo el pueblo. Es beatificado el día 21 de septiembre de 1630 y canonizado el día 15 de julio de 1691, siendo declarado Patrón de los Enfermos y de sus Asociaciones en 1930. Es también Patrón de la Enfermería y de los Bomberos.
Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica
Ladrón de bicicletas sitúa la historia en la Italia de la posguerra donde el trabajo escasea y obtenerlo es un éxito excepcional. El protagonista de la historia tiene la fortuna de conseguir trabajo pegando carteles por la ciudad pero para poder realizarlo necesita una bicicleta, el problema es que su bicicleta está empeñada, por lo que su primera tarea será recuperarla. Una vez montado en su bicicleta comienza a trabajar pero el drama estriba en que no transcurre ni un día de trabajo cuando le roban la bicicleta y con ella su futuro. Desde ese momento y hasta el final de la película la historia se enfocará en narrar los dos días en que el protagonista, acompañado de su hijo y algunos amigos, buscarán infructuosamente recuperar la bicicleta robada. La escena final transcurre ante el dilema moral en el que se ve envuelto el protagonista al verse arrojado a convertirse él mismo en un ladrón.
domingo, 7 de agosto de 2016
Ultimo tango en Paris de Bernardo Bertolucci
Una mañana de invierno un hombre y una muchacha se encuentran casualmente mientras visitan un piso de alquiler en París. La pasión se apodera de ellos y hacen el amor violentamente en el piso vacío. Cuando abandonan el edificio establecen el pacto de volver a encontrarse allí, en soledad, sin preguntarse sus nombres. Él (Brando), es un hombre de 45 años que vive en París, destrozado por el suicidio de su mujer. Ella (María Schneider) es una belleza parisina de 20 años prometida con un joven cineasta. A pesar de no saber ni sus respectivos nombres, estas almas torturadas se juntan para satisfacer sus caprichos sexuales en un apartamento tan desnudo como sus oscuras y trágicas vidas. Atrapados en el desaforado ritmo de una danza carnal que parecen no poder parar, estos amantes imposibles llevan sus pasiones a alturas profundidades eróticas más allá de lo que nunca habrían imaginado. El personaje protagonista es un ser autodestructivo, un superviviente del que nadie sabe si en realidad intenta salir de la angustia que le ha provocado el todavía reciente suicidio de su esposa. Busca todo menos amor: una relación en la que no importen los nombres sino la intensidad. “Puto Dios” dice Paul (Marlon Brando) debajo del puente sobre el cual pasa el Metro, en un París invernal y triste, más triste aún por la fotografía en tonos sepias de Vittorio Storaro. Paul, camina con su cara de angustia y desesperación que atrae la atención de Jeanne (María Shneider), una bella joven de abrigo y sombrero con flores que pasa a su lado. En unos pocos minutos, el azar los volverá a juntar: Jeanne pretende alquilar un apartamento y allí se encontrará de nuevo con aquel hombre. Y en unos pocos minutos estarán revolcándose como perros en el piso de ese desolado apartamento. “No quiero saber nada de tu pasado”, le dice Paul a Jeanne. Nada de nombres, nada de ternura: sólo sexo furioso y urgente, violento y animal bajo la música algo pegajosa y free del saxofonista Gato Barbieri. Sexo anal (con la ayuda de la manteca), masturbaciones, palabras procaces, gruñidos. Rosa, la mujer de Paul, acaba de suicidarse y Jeanne, con su cara de niña angelical y perversa, espera a su novio Tom (Jean-Pierre Leaud), un ingenuo cineasta que proyecta hacer un película sobre ella (quiere filmar “todo sobre ella” pero ignora lo más importante). Paul quiere apaciguar su dolor y, tal vez, sus deseos de matarse. Y Jeanne quiere emociones fuertes antes de su matrimonio. El resultado: una relación intensa y destructiva que terminará produciéndoles adicción. Una relación sin compromiso, sin pasado, sin futuro, alimentada únicamente de presente, es imposible. O, al menos, está condenada a ser fugaz. El placer tiene un límite, hay un momento en que ya no se pueden alcanzar nuevos clímax y lo que queda es plagiarse: repetición y caída del deseo. O trasgresión (“puta familia” le dice Paul a Jeanne mientras la sodomiza). Y la trasgresión, el mal, como lo sabía muy bien el Marques de Sade, termina en sangre, muerte y fatal monotonía. Paul, el duro, porque su corazón ha quedado congelado con el suicidio de su mujer (el diálogo con su cadáver es el momento más alto de la actuación de Brando), lleva la iniciativa. Inteligentemente entiende que esa aventura debe acabar: abandona el apartamento, el lugar clandestino de sus encuentros furtivos. Pero comete el error de proponerle que vuelvan a empezar otra historia “afuera”. Y “afuera”, sólo hay lugar para lo vulgar y lo corriente, donde él será un hombre mediocre que vive en un hotelucho y se enamora de una bonita muchacha con la cual quiere casarse. Y ella, una pragmática mujer que vislumbra un mejor futuro con su novio cineasta. Mejor bailar el último tango o matarse, que es lo que finalmente terminará ocurriendo. Un último baile descompasado que, narra el naufragio urbano de dos perdedores en la ciudad que nunca más volverá a ser la del amor. París pone el dolor, Brando la desesperación (y una inmensa interpretación) y Schneider el cuerpo; para grabar con pornográfica alevosía unos íntimos actos de amor y una salvaje violación en los secretos escondidos de dos personas que creen saber ocultarlo todo y se les ha olvidado vestirse.
El Proceso de Franz Kafka por Orson Welles
Solo dos veces el tribunal envía por Josef K: la primera, al despertarse en su habitación, para arrestarlo “sin que hubiera hecho nada malo” y notificarle su proceso; la segunda, para ejecutar la condena, sin haberse conocido nunca la acusación ni haber llegado K. a presentar ante el tribunal siquiera el primer escrito. En el ínterin, soporta humillaciones sutiles —risas maliciosas de los niños, virtuales traiciones, escalones desmesuradamente altos, ahogos, cansancio—; su abogado, enfermo, solo lo atiende desde la cama. Leni, la secretaria de su abogado, le coquetea, y al mostrarle una membrana entre dos dedos de la mano K. exclama: “¡Qué bella garra!”. luego, el abogado le revelará que ella coquetea con todos los acusados, porque son “bellos”. Una noche, después de la jornada de trabajo en el banco, en un desván cuya puerta nunca se abría, descubre que un verdugo azotaba a los funcionarios que lo habían “arrestado”; intenta interceder, pero no logra clemencia. Al día siguiente, vuelve a abrir la puerta del desván y la escena comienza a repetirse exactamente como la noche anterior. Un domingo, en sórdidos suburbios, una mujer que lava ropa le indica a K. la ubicación de laberínticos tribunales, donde es indagado por un juez de instrucción en un estrado donde no hay lugar suficiente para el acusado, en una atestada sala de ancianos que ríen, aprueban o desaprueban sus dichos. En otro episodio, recurre a un pintor de jueces que promete ayudarlo con sus influencias, pero resulta que una puerta obstruida por la cama se comunica directamente con los tribunales, es más, su propio taller es parte del tribunal. Otro día, K. acude a la catedral para encontrarse con un cliente extranjero del banco, le sorprende un sacerdote que luego de extravagantes interpretaciones sobre una parábola profana, en un abrupto cambio de tono, reconoce que pertenece al tribunal, y que el tribunal no quiere nada de K.
El almuerzo desnudo de William Burroughs por David Cronenberg
William Lee es un exterminador de insectos que ha dejado atrás las drogas y la mala vida. Pero se encuentra con que su esposa se ha convertido en adicta al polvillo con el que su marido mata a las cucarachas. Descubre que su mujer le está robando insecticida para drogarse con él. Lee es arrestado por la policía y esta alucinando a causa de una prolongada exposición al insecticida. Cree ser un agente secreto, y su superior (un insecto gigante) le asigna la misión de asesinar a su mujer, Joan Lee, que es, según el insecto, una agente de una organización llamada Interzona. Desoyendo al insecto y sus instrucciones, Lee vuelve a su casa y encuentra a su mujer durmiendo con Hank, uno de sus amigos escritores. Al poco, en medio de un juego, (imitaban el número de Guillermo Tell con una pistola) Lee mata accidentalmente a su esposa de un tiro (esto ocurrió en la vida real del autor). Después del trágico accidente de su mujer, comienza a tener horribles alucinaciones consecuencia de unas drogas que lo llevan a una seria adicción. Habiendo "cumplido" su misión, Lee huye a Interzona, y pasa su tiempo escribiendo informes de su misión. Interzona es una versión alucinante de Tánger (lugar desde el que escribió la novela) un lugar donde las máquinas de escribir son insectos que hablan y donde un escritor amanerado y su esposa son peones en un rompecabezas de espionaje bizarro entre los seres humanos y una raza de ciempiés gigantes. Allí, las máquinas de escribir que Lee usa son criaturas vivientes, que acostumbran a aconsejarle acerca de su misión. Clark Nova, una de estas máquinas de escribir, le insta a encontrar al doctor Benway, seduciendo para ello a Joan Frost, que es un doble fantasmagórico de su difunta esposa, Joan Lee. Tras descubrir que el doctor Benway es el líder de un cartel de la droga que produce la llamada "carne negra", Lee completa su informe y huye de Interzona a Annexia con Joan Frost. En la frontera con Annexia, y para probar ante los guardias que se trata de un escritor, Lee dispara a Joan Frost del mismo modo que lo hizo con su esposa, Joan Lee. Tras esto, los guardias le dan la bienvenida a Annexia. "El almuerzo desnudo" es un descenso a los infiernos de la droga y una denuncia horrorizada y sardónica, onírica y alucinatoria de la sociedad actual, un mundo sin esperanza ni futuro. Burroughs dispara sus flechas contra las religiones, el ejército, la universidad, la sexualidad, la justicia corrupta, los traficantes tramposos, el colonialismo, la burocracia y la psiquiatría representada por el siniestro Dr. Benway, el gran manipulador de conciencias, el experto en Control Total.
Perdición de Billy Wilder (1944)
a acción tiene lugar en Los Angeles entre finales de mayo y el 16 de julio de 1938. Un agente de una compañía de seguros (Walter Neff) y una cliente (Phyllis Dietrichson) traman asesinar al marido de esta última para así cobrar un cuantioso y falso seguro de accidentes. Walter Neff, de 35 años, es soltero, reservado y de débil de carácter. Al visitar al Sr. Dietrichson, para renovar la póliza del seguro de sus coches, conoce a su esposa, Phyllis, sensual, atractiva y seductora, que despierta en él gran interés. Aprovenchando esto, ella trata de seducirlo para convertirlo en cómplice del plan que los conducirá a la perdición. De esta forma, la película enfrenta a un hombre honrado, pero débil, con una mujer fuerte, sin escrúpulos, que aprovecha su atractivo personal para engañarlo, manipularlo y utilizarlo despiadadamente. Es destacable la sordidez de la historia, centrada en la ejecución de un crimen con premeditación, frialdad, desprecio por la vida humana, codicia y alevosía. Entre los dos personajes se establece una insana relación de amor y odio, dominio y sumisión, atracción y repulsión, que se ve corroída por las sospechas cruzadas de infidelidad, de Neff con Lola Dietrichson y de Phyllis con Nino Zachetti. Se añaden las sospechas de crímenes pasados, de planes de nuevos crímenes y la aparición de deseos mutuos de venganza. Todo se complica cuando entra en acción el investigador de la empresa de seguros (Barton Keyes). El investigador Barton Keyes, mientras avanza en su investigación implacable, hace que salga a la superficie un mundo escalofriante de bajas pasiones. El espectador queda con la sensación de que los verdaderos motivos que mueven el comportamiento perverso de los dos protagonistas no quedan explicados de modo justo y cabal. Posiblemente, de esta sensación se deriva uno de los atractivos más poderosos del film. La obra está narrada en forma de confesión, que relata los hechos en "flashback". Billy Wilder dirigió el film, Raymond Chandler escribió el guión que adapta una novela de James M. Cain, quien, a su vez, se inspiró en una historia real. La película cuenta con dos partes claramente diferenciadas. La primera detalla la atracción sexual, el plan del homicidio y la posterior ejecución del crimen, mientras que la segunda narra la investigación del siniestro por parte del astuto perito de la compañía de seguros, en la que se dibuja con habilidad la angustia sufrida por los personajes involucrados en el crimen ante el temor del descubrimiento del asesinato y el consiguiente fraude. Uno de los aciertos del film es el uso de la voz en off (que Billy Wilder consideraba una forma de resumir muchas páginas de guión) y que aquí está más que justificada, puesto que la película es un gran flashback. La ambientación es otro punto a favor de la trama. El espectador percibe lo sucio y decadente del entorno en que se mueven los protagonistas, comprende su necesidad de salir de ahí. En cuanto al guión, es indudable que tener a Raymond Chandler de coguionista garantizaba el éxito de los diálogos. Lo cierto es que Billy Wilder tenía la intención de trabajar con su guionista habitual en esa época (Charles Brackett), pero Brackett no consideraba moralmente aceptable que el público estuviese de parte de los asesinos. Sin desmerecer el trabajo de Brackett, tener a Chandler (creador de Philip Marlowe) como guionista ha ayudado a que “Perdición” sea uno de los hitos del cine negro, y eso a pesar de que Wilder definió su relación con Chandler como de como “odio a primera vista”.
Poodle Springs de Raymond Chandler por Bob Rafelson (1998)
En 1963 el detective Philip Marlowe se encuentra mayor y algo cansado del mundo. Sus legendarias investigaciones de los años 40 y 50 quedan lejos. Está prácticamente retirado de su vida como detective. Se ha casado y vive lujosamente rodeado por la más selecta alta sociedad. Pero el lujo no consigue hacer mella en el cinismo de Marlowe ni en su vocación de buscar problemas. La llamada de un detective amigo le conduce a involucrarse en un nuevo caso en el que la pornografía es la tapadera de un asunto de mayor envergadura. En pocas horas tiene roces con la policía y es contratado para cobrar una deuda de juego. Pronto descubre el lado oscuro de Poodle Springs, un pueblo del desierto, donde la codicia, la lujuria y la desesperación llevan a hombres y mujeres a vivir vidas secretas, e incluso, al asesinato.Cuando Raymond Chandler murió en 1959 dejó escritos varios capítulos de un thriller protagonizado por su legendario personaje Philip Marlowe. Treinta años después, el libro de Chandler apareció gracias a la colaboración de uno de los grandes escritores policiales actuales, Robert B. Parker, genuino intérprete de la mejor tradición del autor.
Marlowe, un detective muy privado de Paul Bogart (1969)
“Marlowe, detective muy privado” se basa en una de las mejores novelas de Chandler, una de las últimas que escribió (ya había publicado todas sus grandes obras excepto “El largo adiós). Tuvo cierto éxito de taquilla en su momento gracias a la aparición de Bruce Lee en un papel testimonial para enseñar a los espectadores lo bien que se le da romper el cartón piedra. La elección de un James Garner, que ya era conocido por su éxito en la serie “Maverick” es un intento de hacer un Marlowe que caminase entra la dureza y la sátira. La película artísticamente es de muy baja calidad. Sin embargo, y aunque estropea (como suele suceder) la magnífica trama original, conserva el talento de la historia de base. También conserva algunos de sus diálogos, donde Chandler era uno de los más grandes maestros que ha dado la literatura, y eso la convierte en una película fácil de digerir, incluso entretenida. Se basa en “The Little Sister” (La hermana menor), en esta obra Chandler vuelve a un tema que ya había tocado en The High Window: por qué los emigrantes pierden su virtud americana cuando van a Los Angeles y la respuesta que nos muestra en esta obra es que se debe al ansia de dinero. En esta obra los emigrantes son los Quest, de Manhattan, Kansas. Orfamay, auxiliar de clínica, contrata a Marlowe para que encuentre a su hermano Orrin, un fotógrafo que ha desaparecido en Los Angeles. Con este planteamiento se desarrolla el argumento de esta obra introduciendo personajes diversos y encadenando hechos que nos llevaran al desenlace de la obra con tres muertes: Orrin, Lagardie, un médico emigrante de Cleveland y su ex-mujer, Dolores. Los críticos consideran The Little Sister como una crítica social en contra de la civilización moderna que pone en boca de sus personajes. También aparece en esta obra el tema de la decadencia moral en Los Angeles representada por los emigrantes que vienen de Kansas. The Little Sister es una obra que según su propio autor está escrita con mal humor. Es un poco la recopilación de experiencias que tuvo Chandler en Hollywood. Chandler dice que la obra no es pura ficción y que incluso hay personajes reales que conoció allí. Además está el devastador punto de vista de Chandler sobre Los Angeles que se centra ahora en Hollywood y se añade un punto de vista del medio oeste representado por Orfamy Quest, la hermana pequeña procedente de Manhattan, Kansas. Según algunos críticos esta es la mejor novela de Chandler, ya que es el fruto de sus años en Hollywood y por tanto es una experiencia vivida. Todo es posible en Hollywood. Policías inescrupulosos, amores eternos de diez minutos, actrices sostenidas a base de estupefacientes o una cadena de asesinatos ejecutados en forma serial y con un picahielo.
La romana de Alberto Moravia por Luigi Zampa
Alberto Moravia –seudónimo del escritor y periodista italiano Alberto Pincherle- se abocó en sus obras a temas tales como la alienación de los individuos, la sexualidad y el existencialismo. Todos estos temas aparecen, de uno u otro modo, en su obra La Romana, que fuera llevada al cine bajo la dirección de Luigi Zampa. Este libro narra en primera persona la historia de Adriana, una joven romana sencilla y bien intencionada que termina trabajando de prostituta. La Romana da cuenta de su caída moral, primero relatando sus primeros amores, sus desilusiones y la frustración que, eventualmente, la llevan a aceptar tener sexo a cambio de dinero. Comienza a frecuentar distintos hombres, primero a espaldas de su madre viuda, pero luego incitada por ella misma, quien ve en la belleza de su hija la salida a la pobreza en la que ambas están sumidas. La Romana es la historia de un alma buena que se deja corromper por las malas influencias que tiene a su alrededor: su madre codiciosa, primero; su primer amor, Gino, que la engaña y la explota; su falsa amiga Gisela, que es quien la introduce en el submundo del sexo por dinero; y una seguidilla de amantes que irá teniendo, hasta encontrar a alguien de quien realmente se enamora… sólo para perderlo después.
El Castillo de Franz Kafka por Michael Haneke (1997)
K. es un agrimensor que llega a la aldea del castillo para cubrir una demanda de empleo. Sin embargo, las dificultades del viaje le han retrasado un año. Cuando llega, descubre que la situación es increíblemente enrevesada. La decisión de contratar a un agrimensor ha sido revocada, y pronto K. se encuentra perdido sin otra cosa que hacer que luchar contra el resbaladizo sistema del castillo para que le compensen el error. En el camino, conocerá a Frieda, dependiente y elegida del mesón que frecuenta el regente del castillo y la aldea, Klamm, un individuo absolutamente misterioso. Frieda le sigue, se enamora, más o menos, de K., se casan y le acompaña en su caída con tanta paciencia como perplejidad. También entablará cierta amistad con Barnabás, un mensajero del castillo y su única vía de comunicación con su interior, pero también una especie de paria en la aldea. Conoce a su familia y a sus hermanas, que tanto le ayudan como le entorpecen en su intención de entender las reglas de la aldea y llevar su demanda hasta el interior del castillo. Se peleará con sus dos ayudantes, bufones, histriónicos, insoportables pero también frágiles. Se verá obligado a aceptar un puesto de bedel en una escuela, se enfrentará a la desconcertante audiencia de los ministros que atienden las solicitudes de los aldeanos. En definitiva, K. resbalará sobre una superficie helada cada vez que intente penetrar en la surreal organización de la aldea. Los personajes parecen salidos en realidad de un extraño País de las Maravillas, cada uno con una lógica y una expresividad propias. Algunos momentos, como la escena de los dos ayudantes rogando y solicitando desde lo alto de un muro nevado, o la audiencia de los ministros en el mesón, son realmente memorables. Uno queda atrapado en la esperanza de ver aclarada esa terrible confusión, esperanza que no se cumple realmente. La historia permanece suspendida en el tiempo y K. comienza a darse cuenta de que cuanto mayores son sus esfuerzos por alcanzar su objetivo -hacerse un sitio en esa pequeña comunidad de acogida y llegar al castillo- más lejos está de alcanzarlos.
Electra de Eurípides por Michael Cacoyannis (1962)
Según los eruditos, Eurípides presenta su Electra hacia el 413 a. de C. En ella, su autor se demuestra con propuestas innovadoras en la técnica teatral de la época, amén de que la psicología de sus personajes es más profunda y acabada que la lograda en obras suyas anteriores como Las Troyanas, Sísifo, Andrómaca o Hécuba. Opta porque la acción central se lleve al cabo en la casa de un modesto campesino, a la que se ha dado por esposa a la princesa Electra, hija del rey Agamenón y su esposa Clitemnestra (luego de que el primero es victimado por el amante de la segunda, alentándolo esta última), quien por respeto a su condición y origen (está con él no por elección propia, sino por los aviesos designios de otros) se abstiene de hacerla su mujer en los deleites conyugales. El boato de la corte y las grandes edificaciones son ajenas a estos páramos yermos en los que vive como puede la gente sencilla. Esta afortunada decisión de Eurípides permite que el drama y la historia que se despliega gocen de un escenario más intimista.
Anatomía de un asesinato de Otto Preminger (1959)
La película narra el juicio contra el teniente del ejército Manion acusado de matar al violador de su mujer, Lee Remick, a la que parece que le va a estallar la blusa en cualquier momento. La trama es de una ambigüedad extraordinaria, a pesar de la sentencia el espectador no sabe si el acusado es culpable o inocente. Nadie parece decir la verdad en este juicio, empezando por la, digamos "alegre", Lee Remick y continuando por el barman amigo del muerto o el propio Teniente Manion. Preminger se limita a exponer el juicio, con largos y planificados planos secuencia, sin decantarse por uno u otro lado. Cualquier otro director habría usado los flashback para acompañar las declaraciones de los testigos, Preminger no lo hace, de esta forma consigue dar al espectador una libertad absoluta para decidir. De esta película no hay que perderse ni un detalle, las miradas, los gestos, las actitudes de los secundarios -la secretaria, el amigo borrachín, el juez Joseph Welch, que por cierto no es actor, es un abogado de verdad- enriquecen la acción de tal forma que el largometraje sale redondo. En resumen, una obra maestra de Otto Preminger, y del cine en general, que nos sigue sorprendiendo cada vez que la volvemos a ver.
Basquiat de Julian Schnabel (1996)
Biografía de Jean-Michel Basquiat, pintor vanguardista que pasó de ser un joven desconocido que pintaba graffitis en Brooklyn a convertirse en uno de los más controvertidos y famosos de la pintura contemporánea mundial a comienzos de los años ochenta. Sus exposiciones se convirtireron en un acontecimiento de la escena artística neoyorquina de la época, y sus cuadros fueron adquiridos por importantes museos y coleccionistas privados, mientras él se enfrentaba a una espectacular y fulgurante fama que le sumergió en el mundo de las drogas -adicto a la heroína, murió de una sobredosis a los 27 años de edad-. Este excelente film explora brocha por brocha y segundo a segundo, el inicio y consagración de este artista que partió desde las peligrosas y decadentes calles neoyorquinas, ascendiendo poco a poco mediante el arte del graffiti callejero hasta captar la atención de Andy Warhol, quien lo extrae de este mundo de drogas y depresión hacia las esferas de la alta sociedad. Es allí donde se capta la parte más interesante del film, donde podemos ver la reacción de un artista frente a los dos polos de la sociedad. En grandes pinceladas conocemos al Basquiat bohemio, enemigo de la sociedad de la clase media burguesa; sus comienzos como artista de graffiti bajo el pseudónimo "Samo"; su fascinación con la subcultura de las drogas; su repentino estrellato; su amistad con Andy Warhol; y su atormentada relación con su madre, paciente mental que reside en un convento. Julian Schnabel es un pintor de fama internacional que vive y trabaja en Nueva York. Esta es su primera obra cinematográfica.
viernes, 5 de agosto de 2016
Rembrandt de Alexander Korda (1936)
En el siglo XVII, Flandes era una potencia mundial. Sus barcos surcaban todos los mares, pero su principal orgullo lo cifraba en un hombre, que vivía en la ciudad de Amsterdam, el maestro Rembrandt van Rijn (Charles Laughton). Cuarto hijo de un molinero, el joven artista nacido en Leiden abandona sus estudios para dedicarse de lleno a la pintura. Sus obras primerizas destacan por los cuidadosos efectos de la luz. Sus colegas de Amsterdam le animan a trasladarse definitivamente a la ciudad. Por su estudio empezaron a desfilar los principales personajes de su época y discípulos suyos fueron algunos de los mejores pintores europeos. Casado con Hendrickje Stoffels (Elsa Lanchester), enviudó muy joven y en 1642 se enfrentó a la Guardia Noble de la Casa de Orange, reinante en Holanda, al pintar un lienzo que molestó profundamente a sus protagonistas. Esta actitud crítica, esta independencia de criterio, le acarrearon numerosos sinsabores. El gran actor Charles Laughton se mete en la piel del genial pintor holandés Rembrandt van Rijn, en esta lujosa producción británica dirigida por Alexander Korda. La actriz Elsa Lanchester, casada con Laughton, prolonga esta relación en la pantalla dando vida a la esposa del pintor. En Amsterdam, en la primera mitad del siglo XVII, Rembrandt Harmensz van Rijn despunta por encima de todos. Sin embargo, la luz de su estrella empezará a disminuir de intensidad con la muerte de su idolatrada y adinerada mujer, Saskia. Alexander Korda, se embarcó, junto con el flemático Charles Laughton, en la apasionante vida del genial pintor holandés, contemporáneo de Vermeer. Korda concluye un biopic sobrio, pero a la vez completo, del tan autorretratado pintor. La aportación de Laughton, en este caso, es incalculable, no ya sólo por su vis dramática, sino también por el extraordinario parecido físico del actor inglés con el propio Rembrandt. El planteamiento de Korda, a partir de un guión de Carl Zuckmayer, se centra en la vida más emocional de Rembrandt, dando unas mínimas pinceladas de los episodios más notables de quien fue hijo de un molinero de Leyden, todo ello con una recreación muy fidedigna del paisaje holandés, merced a unos extraordinarios decorados. No habría de echarse en falta una perspectiva más artística en la película ya que, como suele ser habitual en todo creador, la parte afectiva de Rembrandt influyó sobremanera en su técnica pictórica. Conociendo aquélla se deduce ésta. En este sentido, el único cuadro que se le permite apreciar al espectador es "La ronda de noche", en el que el cambio de su estilo, consecuencia de la muerte de Saskia, hace que sus admiradores le empiecen a dar la espalda. La química que pudiera brotar de "Rembrandt" habría que achacarla a la intervención de Elsa Lanchester en su papel de Hendrickje Stoffels. No en vano, una de las mejores secuencias hay que encontrarla en el segundo, definitivo y romántico posado de la excomulgada Hendrickje para su queridísimo Rembrandt.
El Infierno de Dante por Giuseppe De Liguoro (1911)
L'Inferno adapta una de las partes de la Divina Comedia de Dante. A falta de ritmo, del que carece (por lo menos para un espectador actual) la película es un despliegue de escenas oníricas y fantásticas, estampas de indudable encanto, con acertados (no siempre) trucajes, que acompañan el descenso al Infierno del poeta Dante y su guía, el también poeta Virgilio. En la mitad de su vida, a Dante se le cruzan en el camino una pantera (simboliza la lujuria), un león (el orgullo) y una loba (la avaricia). Ello le lleva a Dante a considerarse un pecador y a querer librarse de sus pecados. El poeta Virgilio acepta el encargo de conducirle hacia la virtud, requerido por la amada de Dante, Beatriz. El Infierno está compuesto de varios círculos, por los que Dante y Virgilio descienden, encontrándese en cada uno de los círculos con pecadores de diversa índole y personalidades conocidas en cada una de ellas. Algunos, como la pareja de enamorados, Paolo y Francesca, o el conde Ugolino, les cuentan sus historias particulares. Finalmente, tras un largo viaje (la película dura algo más de una hora, algo no muy habitual en la época), Dante y Virgilio ven el cielo y las estrellas, en un hermoso plano que resalta sus siluetas y el contorno de una apertura en la roca. Algunas de las imágenes más sugerentes de la película son el encuentro entre Beatriz y Virgilio; la aparición de Virgilio a Dante; la aparición de los diversos guardianes de los círculos; la presencia alada de los amantes Paolo y Francesca para relatar su historia; el apresamiento de los poetas por los diablos alados; el desfile de mutilados, especialmente uno de ellos, decapitado, que levanta su cabeza con una mano; el suelo helado poblado de cabezas, como plantadas en baldosas, donde aparece el conde Ugolino para contar su historia y donde, además, situado al fondo del plano, Lúcifer devora a un infeliz.
La huella (Sleuth) 1972 de Anthony Schaffer por Joseph L. Mankiewicz
Andrew Wyke, un famoso escritor de novelas policíacas, coleccionista de juguetes y aficionado al juego, invita al amante de su mujer, un peluquero llamado Milo Tindle a su mansión, en donde le propone un robo de unas valiosas joyas. La pasión por los juegos de ingenio y las adivinanzas de Andrew Wyke lo ha llevado a convertir su gran mansión en una especie de museo, donde se exponen los juguetes y mecanismos más extravagantes. Milo Tindle es propietario de una cadena de salones de belleza. Ambos mantienen un encuentro en la mansión del primero, el cual ofrece a su rival un estudiado plan para resolver sus diferencias beneficiándose mutuamente. Toda la acción transcurre dentro de la mansión, rodeados de diversos muñecos y robots automatizados, juegos de mesa, cajas de música, disfraces y un magnífico jardín laberíntico. Escena tras escena, la tensión va aumentando paralelamente con la intriga. La amistosa cordialidad del principio se muta en una cruel competencia por averiguar cuál es la mente más lúcida e intelectual de ambos contrincantes. Un juego que empieza como una diversión mutua entre ambos protagonista se va trasladando a una cruel venganza y una intensa lucha de humillación. La película está basada en la obra teatral del mismo título de Anthony Schaffer. La reunión, supuestamente, tiene el objeto de llegar a un acuerdo por el cual los amantes puedan legalizar su relación, casarse, previo acuerdo por parte del marido para que firme los papeles del divorcio. Cosa que, por supuesto, no entra en los planes de éste. El duelo que va a tener lugar sobre las tablas del escenario es un duelo a muerte, porque ambos tipos no pueden compartir el mismo mundo ni la misma mujer. Cada uno emplea las facultades propias: Wyke, el conocimiento, la lógica y la ironía; Tindle, el instinto, la energía y la fuerza que proporcionan el resentimiento y el espíritu de venganza que tanto estimula la inteligencia de los humillados. Mas, en esta historia, ¿quién es, en rigor, el humillado y quién el ofendido? Ambos atacan con sus propias armas en dirección a los puntos más vulnerables del contrario. La prepotencia, la autoestima y el honor conforman el talón de Aquiles de Wyke, a quien le confunde (le «descoloca») la rebelión imprevista del inferior. La ira, la crueldad y la desmesura caracterizan el orgullo del pobre, marcan las artes grotescas de Tindle. Ambos se dejan la piel en la partida cruel.
Fresas Salvajes de Ingmar Bergman (1957)
Isak Borg es un solitario médico de setenta y ocho años que tiene que acudir a una ceremonia en la cual será nombrado Doctor Honoris Causa. En su viaje por carretera le acompañará su nuera Marianne, quien se encuentra en crisis matrimonial con su esposo Evald. Ingmar Bergman, siempre tan complejo y sesudo él, desarrollando su poderosa imaginería y su abstracción lírica para recrear, de la mano del pionero director sueco Victor Sjöström, maestro del cine mudo, influencia también para el propio Bergman y sensacional protagonista de este título, una cautivadora revisitación de la memoria y de la presencia existencial desde una disposición alucinada y onírica, con una penetrante horadación psicológica y con apuntes alegóricos que el autor sueco casi siempre introduce sus películas más ambiciosas a nivel artístico y filosófico. Los temas básicos de este agridulce drama psicológico, con ligeros momentos de humor en la interacción entre el médico y su ama de llaves, son la vejez, el aislamiento y el trayecto existencial, la muerte, el amor, la vida, la redención, y los conflictos vitales que conforman nuestro presente. Mediante una serie de viñetas, vamos acompañando al añoso profesor Ïsak Borg (interpretado por Sjöström) en un viaje externo e interno, saboreando en su remembrazas sus fresas salvajes en un sendero con múltiples simbologías que busca configurar el sentir del personaje central retratado como manera de penetrar en sus entrañas emocionales, a base de tramos cuasi surrealistas con flashbacks con presencia física del presente en el pasado, silencios evocativos que dicen más que callan, temerosos y secretos sueños desarrollados en impactantes secuencias (inolvidable el primer sueño del film que conecta de manera simbólica con la conclusión del film), conversaciones intergeneracionales de relevo emocional, expresivos encuadres y sensitivos planos cortos, algo habitual en la filmografía de Ingmar Bergman.
La Dolce Vita de Federico Fellini (1960)
Marcello Rubini es un papparazzi, en busca de celebridades, que se mueve con insatisfacción entre las fiestas que celebra la burguesía de la época. Un día es informado de que Sylvia, una célebre diva del mundo del cine, llega a Roma. Marcello decide que ésta es su oportunidad de conseguir una gran noticia, y perseguirá a esta bella dama por las fiestas nocturnas de la ciudad. Asi, carente de una estructura tradicional en su trama, el filme presenta una serie de noches y mañanas a lo largo de la Via Veneto en Roma, vistas desde los ojos de su personaje principal, interpretado por Marcello Mastroianni. Con este film, Fellini demuestra que una película no necesita argumento en absoluto para convertirse en una obra maestra. En conjunto “La dolce vita” es una película con una estructura brillante y muy regular y el ritmo no decae nunca. Marcello Rubini es un hombre que no está comprometido con nada, como demuestra en sus relaciones con su simple y celosa amante (Yvonne Furneaux), con una sofisticada mujer (Anouk Aimée) con la cual tiene una relación temporal y con una multitud de otros personajes que habitan en Via Veneto. Marcello quiere dejar su trabajo como columnista de chismes para convertirse en novelista, pero parece que nunca es capaz de concentrarse lo suficiente para hacer algún progreso en sus escritos. En la famosa primera escena del filme, Marcello está en un helicóptero para llevar al Vaticano una estatua de Jesús. En el camino, el helicóptero se para para observar a un grupo de mujeres que están asoleandose en un techo. Marcello pregunta a las mujeres por su número telefónico y éstas le preguntan hacia dónde lleva la estatua. El ruidoso motor del helicóptero evita el mutuo entendimiento. Este tema de la falta de comunicación se vuelve a tocar a lo largo del filme. Entre los episodios más famosos de La Dolce Vita están: la escena en que Silvia (Anita Ekberg) baila entre el agua de la Fontana di Trevi, empapada, húmeda, con su mejor vestido, sin importarle nada de lo que ocurre fuera. Ni siquiera la atenta mirada de Marcello que la contempla consciente de que aquella mujer es, y no otro, el monumento que ningún turista debería dejar de admirar. Pero la escena no se queda ahí, porque llega un momento en que Silvia invita a Marcello y este harto de quedarse fuera, se suma. Los dos, empapados, pasean bajo los chorros del agua y, como si el tiempo se hubiera detenido esa noche sólo para ellos, se funden en un apasionado beso. También es memorable la gran escena goyesca del falso milagro, donde dos niños mienten acerca de una supuesta aparición de la Virgen en las afueras de Roma, en donde se ve una multitud inmensa. Tampoco se puede olvidar el estremecedor episodio de Steiner (interpretado por Alain Curry), un amigo intelectual de Marcello con una vida familiar perfecta, quien termina asesinando a sus hijos y cometiendo suicidio. Tras la muerte de Steiner, Marcello se adentra en una vida sin sentido de orgías, después se marcha, muy temprano, en la mañana para encontrar a un monstruo marino muerto en la playa, el simbólico final del filme.
Lulú o la caja de Pandora de Frank Wedekind por Georg Wilhelm Pabst (1929)
Lulú (Louise Brooks) es una mujer ambiciosa y sin moral que usa a los hombres a su voluntad en forma desinhibida y atractiva, pero el aprovechamiento de sus encantos conllevará también sus peligros. Esta obra del expresionismo es una joya del cine mudo que adaptó magistralmente la obra teatral "Lulu" de Wedeking. El film de G. W. Pabst, Lulú (o La caja de Pandora), presenta el tema de la mujer fálica, castradora, y destructora del hombre. Quizás una de las más perversas protagonistas de la historia del cine haya sido Lulú. El personaje creado por Wedekind destaca por su monstruosidad; sin conciencia ni remordimientos, seduce y siembra la muerte a su paso. El que la posee encuentra su perdición, y ella no se libra del merecidísimo y mortal castigo. Lulú, nombre de perfume barato, es una devoradora de hombres que al final acaba prostituyéndose y siendo asesinada por Jack el destripador. Estas fatales decimonónicas normalmente se caracterizan por su rostro ambivalente, que les permite mostrarse como ángeles o demonios, según las ocasiones y provocan sentimientos de amor y odio al mismo tiempo. Su seducción puede alcanzar tintes hipnóticos y privar a la víctima de toda razón. Su mirada es fascinante, seductora y asesina; su belleza es imperfecta y a veces tiene algo de andrógino, como la pelusilla sobre el labio superior, lo que aterroriza a los hombres, que fetichizan el cuerpo femenino en busca de algún tipo de alivio. Otras características de este tipo de fémina son sus movimientos felinos y sus curvas sinuosas, envueltas en pieles, encajes y transparencias, maquilladas y perfumadas, artificiales y misteriosas, muestran su cuerpo sin pudor, se ofrecen como mercancía, como bailarinas o prostitutas. No en vano la ambigüedad es uno de sus rasgos más característicos; la mujer fatal es generosa y pérfida, fácil y a la vez inalcanzable; sólo la posee el que se convierte en su esclavo. Y a pesar de su apariencia frígida, con ella el placer es infinito. Eso sí, su posición es la de total dominadora: es ella la que elige y lleva las riendas de la relación. Cuando el enamorado se le declara, la fatal ya conocía sus sentimientos desde hace tiempo, por lo que se muestra indiferente. Pero una vez rota la relación, ella vuelve a atraer al amante, para seguir jugando con él. Sólo puede ser amada a distancia, ahí reside el secreto de su fascinación, en su banalidad, en ser igual a las otras pero a la vez diferente, fatídica. Sólo el dandy puede gozar sin temor de esta mujer inmoral, peligrosa pero disfrazada de bondad, que despierta en el hombre el complejo de Edipo pero que al final resulta no ser más que una falsa madre. Y como manda la tradición, la fatal merece al final ser castigada con la muerte.
sábado, 25 de junio de 2016
“Quémese después de leerse” de los hermanos Coen
Es un thriller cómico, una salvajemente divertida y perfectamente engrasada comedia idiota que no es para idiotas precisamente. Nos cuenta la historia de varios personajes que, sin saberlo, tienen algún vínculo entre sí. Por un lado nos topamos con un analista de la CIA, Osborne Cox, al que no le sienta muy bien que lo hayan despedido y aún no sabe que su esposa, Katie, tiene una aventura con el asesino Harry Pfarrer.
Cox, enfadado, decide escribir sus memorias, y por culpa de su infiel esposa el disco que contiene el documento va a parar a manos de Linda, la empleada de un gimnasio. La mujer cree que se trata de una información muy relevante, y con Chad, su compañero de trabajo, intentan chantajear al antiguo empleado de la agencia para de este modo conseguir el dinero suficiente que le permita costear varias operaciones de cirugía estética.
Entonces, la CIA envía a Harry Pfarrer para que solucione el problema. Pero los acontecimiento se precipitan de forma inesperada: mientras Linda intenta buscar pareja en un conocido portal de Internet encuentra al que puede ser el hombre de su vida, nada menos que Harry Pfarrer, que tiene la misión de investigar el caso. A Harry le van bien las aventuras amorosas (de hecho, mantiene una relación con Katie, la esposa del enojado analista).
El quid de la cuestión de la comedia es el disparate de ver a un puñado de minusválidos emocionales incapaces de gobernar la nave de su vida pululando por los alrededores de la alta política y de las grandes cuestiones que atañen a la seguridad de su país. Es una sátira sobre los servicios de inteligencia que ha sido adaptada, libremente, de las memorias del ex agente secreto Stansfield Turner.
Título original: Burn After Reading
Año: 2008
Duración: 96 min.
Directores: Joel Coen y Ethan Coen
Reparto: George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich, Tilda Swinton, Richard Jenkins, Elizabeth Marvel, David Rasche, J.K. Simmons, Olek Krupa, Michael Countryman, Kevin Sussman, J.R. Horne, Hamilton Clancy, Armand Schultz, Pun Bandhu
Año: 2008
Duración: 96 min.
Directores: Joel Coen y Ethan Coen
Reparto: George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich, Tilda Swinton, Richard Jenkins, Elizabeth Marvel, David Rasche, J.K. Simmons, Olek Krupa, Michael Countryman, Kevin Sussman, J.R. Horne, Hamilton Clancy, Armand Schultz, Pun Bandhu
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